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Oporto

Portugal

Oporto

Se encuentra en el norte del país de Portugal, en la ribera derecha del Duero en su desembocadura en el océano Atlántico. Es una ciudad costera, conocida por sus imponentes puentes y la producción del oporto. En el distrito medieval de la Ribeira, las calles angostas de adoquines están bordeadas de casas de mercaderes cafeterías y el campanario de Clérigos.

Oporto es una ciudad para recorrerla andando, disfrutando al máximo de sus estrechas callecitas cargadas de historia y nostalgia. Un paseo al anochecer junto a la ribera del río Duero, la sensación que produce entrar en el Mercado do Bolhao o el sabor de sus dulces vinos son algunas de las cosas que se pueden hacer en Oporto.

Qué ver en Oporto

Iglesia de los Clérigos

La Iglesia de los Clérigos fue construida entre 1735 y 1748 en un estilo barroco. Está coronada por la Torre de los Clérigos que es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad.

Este conjunto monumental del Siglo XVIII fue construido por la hermandad de los Clérigos Pobres en el casco antiguo de la ciudad de Oporto, en el lugar que se conoce como «el cerro de los ahorcados», ya que es el lugar donde se enterraba a los ajusticiados.

La Torre de los Clérigos es la torre más alta de Portugal; sus 76 metros de altura y los más de 200 escalones dan acceso a una privilegiada vista panorámica de Oporto.

En la subida a la torre os encontraréis con 49 campanas que forman un gran carillón de concierto que os darán un buen susto si suenan a vuestro paso. Una vez arriba, todo el esfuerzo habrá valido la pena porque podréis disfrutar de unas magníficas vistas de la ciudad de Oporto.

A 5 minutos caminando, podrás encontrar La Estación de Trenes de San Bento,situada en el centro de la ciudad.  

São Bento Station

La estación de ferrocarril São Bento (Estação Ferroviária de Porto-São Bento) es una de las estaciones más llamativas de Portugal y uno de los principales lugares de interés de Oporto

 Fue construida a principios del Siglo IX sobre los restos del antiguo convento de San Bento del Ave María y aún conserva ese aire melancólico y antiguo que caracteriza la ciudad de Oporto.

Aunque ya de entrada su fachada es señorial, la verdadera joya se encuentra en su interior: un hall decorado con más de 20.000 azulejos en los que se retrata la historia de Portugal.

A unos 7 minutos caminando, podrás encontrar La Iglesia de San Ildefonso.

La Iglesia de San Ildefonso

Ubicada cerca de la Plaza de Batalha (Praça da Batalha), entre el cruce de la comercial Rua de Santa Catarina y Rua 31 de Janeiro, se encuentra el edificio religioso de San Ildefonso.

Esta iglesia de estilo barroco fue construida entre 1709 y 1730. Las dos torres de los campanarios fueron agregadas en 1739.

La principal característica de San Ildefonso es su fachada decorada con alrededor de 11.000 azulejos en azul y blanco, creados en 1932 por el artista Jorge Colaço, quien también creó los azulejos de la Estación Sao Bento. Las escenas representan la vida de San Ildefonso y partes del Evangelio.

La Catedral de Oporto

La catedral de Oporto, es la sede episcopal de la diócesis de Oporto, en Portugal. Está situada en el corazón del centro histórico de la ciudad y es uno de sus principales y más antiguos monumentos.

El origen de la Catedral de Oporto se remonta al siglo XII, cuando comenzó a construirse según el estilo románico que imperaba en Europa por aquel entonces. Su aspecto exterior sobrio, que se parece más a una construcción defensiva que a un templo religioso, y el rosetón de la fachada son buenas muestras de ello.

El interior, austero y poco decorado, también nos recuerda por su sencillez que esta catedral nació románica.

Pero las obras de la catedral se prolongaron hasta el siglo XIII, por lo que se incorporaron algunos elementos góticos al conjunto: el claustro o la Capilla de San Juan Evangelista son de estilo gótico.

Esta mezcla de corrientes estéticas no termina ahí: la Catedral de Oporto está considerada, de hecho, barroca, pues gracias a las sucesivas reconstrucciones a las que fue sometida, se añadieron muchos elementos propios del Barroco. La portada, las cúpulas, el Altar Mayor o el pórtico decorado con azulejos son claramente de estilo barroco.

Palacio de la Bolsa de Oporto

El edificio del Palacio de la Bolsa de Oporto, sede de la Asociación Comercial de Oporto, se encuentra situado en pleno centro histórico de la ciudad. A unos 10 minutos a pie desde La Catedral.

En el interior de este edificio Neoclásico, calificado como Monumento Nacional, encontraréis en un primer momento el gran patio central, o Patio de las Naciones, cubierto por una estructura de vidrio que deja entrar una gran cantidad de luz en el palacio.

Subiendo por una preciosa escalera de granito y mármol, en la segunda planta recorreréis habitaciones como la Sala Dorada, cubierta con pan de oro, la Sala de las Asambleas Generales, que parece cubierta con madera, y algunas otras salas hasta llegar a la más importante; la Sala Árabe. En los más de 300 metros cuadrados de esta sala de estilo morisco, inspirada en la Alhambra, se llevan a cabo las recepciones oficiales.

Recomiendo visitarlo por dentro, las visitas son guiadas y muestran aspectos muy interesantes del lugar y la historia que lo envuelve.

Junto al Palacio de la Bolsa, encontrarás la Iglesia de San Francisco, junto con la Iglesia de los Clérigos y la Catedral, la Iglesia de San Francisco es uno de los monumentos religiosos más importantes de Oporto

La Iglesia de San Francisco

Los frailes franciscanos comenzaron a construir la Iglesia de San Francisco en el año 1245. Más tarde tuvo que ser reformada tras el incendio que destruyó el antiguo claustro y parte de la iglesia.

Aunque los orígenes de esta iglesia son románicos, posteriormente fue transformada al estilo gótico y más tarde adquirió decoración barroca.

El interior de la Iglesia de San Francisco tiene tres naves revestidas con tallas doradas, en las que se cree que se emplearon más de 300 kilos de polvo de oro

En la nave lateral izquierda se encuentra uno de los mayores atractivos de la iglesia, el Árbol de Jesé, una escultura de madera policromada considerada una de las mejores del mundo en su género.

Bajo el suelo de la Iglesia de San Francisco se esconden sus catacumbas, un lugar donde se encuentran enterrados muchos de los hermanos de la orden de los franciscanos así como algunas de las familias nobles de la ciudad.

Además de las sepulturas, en las catacumbas hay un osario con miles de huesos humanos que se pueden observar a través de un cristal colocado en el suelo.

A unos 10 minutos paseando, podrás llegar al Puente Don Luis I

Puente Don Luis I

El río Duero es atravesado por varios puentes a su paso por Oporto. El más famoso de ellos es el Puente Don Luis I (Ponte Dom Luís I en portugués), que une la ciudad con Vila Nova de Gaia. Inaugurado a finales del siglo XIX, este puente de hierro es una de las imágenes más emblemáticas de Oporto.

Además puedes disfruta de un agradable paseo a través del Rio Duero y conocer los seis puentes que coronan la ciudad de Oporto y de Vila Nova de Gaia.

Algunos de los lugares de interés que podrás avistar desde la embarcación son el Palácio de la bolsa, el Museo del Vino de Oporto, Palacio de Cristal, Ribeira de Oporto, Mosteiro de la Serra do Pilar, entre tantos otros.

Excursiones desde Oporto

Una vez que hayas visitados todos los lugares más significativos de Oporto, podrás visitar Guimarães a una hora en tren desde Oporto.

Guimarães no merece pasar desapercibida. No solo porque es una ciudad milenaria y con un casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sino porque aquí nació Portugal. A unos 25 kilómetros al sur de Braga y a 55 al noreste de Oporto, Guimarães se vuelve una visita imprescindible si queremos conocer la historia del país luso y, además, sumergirnos en un enclave de marcado ambiente medieval.

Otro de los destinos que puedes visitar desde Oporto es Aveiro a una hora en tren.

Aveiro es una ciudad de la costa oeste de Portugal situada a orillas de la ría de Aveiro. Es conocida por sus canales surcados por coloridos barcos llamados moliceiros, que se utilizaban tradicionalmente para recoger algas marinas. El centro es famoso por sus edificios modernistas. Cerca de allí se encuentra la catedral de Aveiro, con su destacado campanario.

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